La Propiedad Intelectual, los Derechos de Autor, las frases de mi abuelo y el falso nueve

¡Cuidado me roban mi idea! ¡Esta frase no la pueden usar sin mi permiso! ¡Mi receta secreta! ¡Nosotros compusimos esa canción! ¡Ese logo yo lo hice! Esas son algunas expresiones que muy probablemente todos hemos o escuchado o dicho en algún momento de nuestras vidas. Algunas en tono de broma y otras con toda la seriedad del mundo. Y es precisamente de esto de los que vengo a hablarles.

Al pensar en el tema sobre el cual quería girar esta segunda entrada a #Legalfella, muchas ideas se me venían a la mente, pero ninguna me terminaba de hacer click. Creo que no es conveniente hablar de física cuántica cuando apenas empezamos por operaciones de suma y resta. En fin, ya con el dolor de cabeza instalado, se me iluminó el bombillo y me hice la pregunta ¿Ve, y por qué no hablamos de las ideas como tal? Y bueno, sobre esto girarán las siguientes líneas.

Como decíamos en el primer párrafo, muchas veces aludimos a la protección y exclusividad que creemos nuestras creaciones e ideas tiene de facto frente a terceros. Por ejemplo, la composición de una canción de Joaquín Sabina, la autoría de los libros de Harry Potter, el logo de la marca Nike, la patente del último invento revolucionario o farmacéutica o los derechos de autor de Star Wars, por mencionar algunos casos. Pero ninguno de estos pudo haber sido explotados comercialmente sin antes haberse sido reconocida formalmente la autoría de sus creadores o inventores, lo que se  ve envuelto en el ámbito jurídico como parte del Derecho de Propiedad Intelectual.

Pues bien, el Derecho de Propiedad Intelectual es definido por la OMC (Organización Mundial del Comercio) como “aquellos que se confieren a las personas sobre las creaciones de su mente. Suelen dar al creador derechos exclusivos sobre la utilización de su obra por un plazo determinado”. Y podemos dividirlo en dos grandes categorías: Derechos de Autor y Propiedad Industrial. En la primera categoría se engloban una serie de derechos relacionados a las creaciones literarias y artísticas, mientras que la segunda va dirigida a los derechos relacionados a las creaciones como producto de la actividad comercial e industrial como tal, bien sea en su forma de una marca o una patente.

Ahora bien ¿Será que nuestras creaciones gozan del reconocimiento jurídico por el simple hecho de presentarse ante terceros como el autor de algo? Pues no. La respuesta es no. Para que nuestra autoría goce del reconocimiento jurídico se debe realizar un proceso administrativo de inscripción de nuestras obras y creaciones ante instituciones gubernamentales.

En el caso de Nicaragua, tal institución es el Registro de la Propiedad Intelectual (RPI), adscrito al Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (MIFIC). Entre sus funciones está la de procesar las solicitudes de marcas y emblemas, expresiones o señales de publicidad, diseños industriales, patentes, obtenciones vegetales. Igualmente vela por el reconocimiento de obras literarias, audiovisuales, musicales, artísticas, entre otras. Esta oficina queda en Managua a un costado de Metrocentro por cierto, por si algún día quieres ir a saludar.

Teniendo identificada a la institución nicaragüense que se encarga de velar por los derechos de propiedad intelectual, debemos comentar que no toda creación es objeto de registro, puesto que nuestra legislación establece una serie de requisitos y prohibiciones.

Los siguientes párrafos estarán dirigidos para presentar de una manera general aquellos que elementos que son objeto de inscripción y aquellos que no lo son, de conformidad a las leyes nicaragüenses.

La Ley Nº 380 (Ley de Marcas y Otros Signos Distintivos) en su artículo tercero describe aquellos signos que pueden constituir una marca, siendo estos los siguientes:

“Las marcas podrán consistir, entre otros, en palabras o conjuntos de palabras, lemas y frases publicitarias, letras, cifras, monogramas, figuras, retratos, etiquetas, escudos, estampados, viñetas, orlas, líneas y franjas, y combinaciones y disposiciones de colores, sonidos y otros signos perceptibles. Podrán asimismo consistir en la forma, presentación o acondicionamiento de los productos o de sus envases o envolturas, o de los medios o locales de expendio de los productos o servicios correspondientes.

Una marca podrá consistir en un nombre geográfico nacional o extranjero, siempre que sea suficientemente arbitraria y distintiva respecto de los productos o servicios a los cuales se aplique y que su empleo no sea susceptible de causar un riesgo de confusión con respecto al origen, procedencia, cualidades o características de los productos o servicios a los cuales se aplicará la marca, ni un riesgo de asociación por nombre geográfico notoriamente conocida respecto de esos productos o servicios, o un aprovechamiento injusto del prestigio de esa indicación geográfica.”

Pero como no todo derecho es absoluto, existe una serie de signos que son inadmisibles de registro por razones intrínsecas, siendo estos casos los dispuestos por el artículo 7 de la ya citada Ley Nº 380. En total se engloban 15 categorías prohibitivas, entre las que se destacan aquellos signos que sean contrarios a la ley, el orden público o la moral, los signos que ofenden o ridiculizan a personas, ideas, religiones o símbolos de cualquier país o de una entidad internacional, los signos susceptibles de causar confusión o engaño sobre la procedencia geográfica, la naturaleza, el modo de fabricación, las cualidades, la aptitud para el empleo o el consumo, la cantidad o alguna otra característica del producto o servicio al cual se aplica. En fin, lo que se busca es garantizar la distinción y que el signo no atente contra los derechos de grupos sociales. Por ejemplo, no veo al RPI aprobando una solicitud del signo de un restaurante con una esvástica nazi con el saludo de Adolf Hitler y que tenga una leyenda antisemita.

En cuanto a las patentes, éstas son el reconocimiento oficial a las invenciones y su autoría. Sus requisitos básicos conforme al artículo 8 de la Ley Nº 354 (Ley de Patentes de Invención, Modelo de Utilidad y Diseños Industriales) es que sean: 1) Novedosas, respecto al estado actual de la técnica; 2) Nivel inventivo, en cuanto a que el mecanismo por medio del cual se llegó a la invención no sea conocido por los especialistas en la materia; y 3) Aplicación industrial, respecto a que cualquier tipo de industria o actividad productiva pueda producir o hacer uso de esta invención.

Por otro lado, el artículo 6 de la citada Ley Nº 354 enlista una serie de materias que no constituyen invención, como por ejemplo los simples descubrimientos, teorías científicas y métodos matemáticos, planes, principios, reglas o métodos económicos, de publicidad o de negocios, entre otros.

Ahora bien, en cuanto a los Derechos de Autor, primero señalar que por autor se entiende a quien aparezca como tal en la obra, mediante su nombre, firma, seudónimo, iniciales o signo que lo identifique, salvo prueba en contrario. En cuanto a las obras que son objeto de Derechos de Autor, el artículo 13 de la Ley Nº 312 (Ley de Derechos de Autor y Derechos Conexos) reconoce a las siguientes: 1) Obras artísticas artesanales productos del arte popular; 2) Obras literarias, ya sean orales como los discursos, alocuciones, sermones, conferencias, alegatos de estrado y las explicaciones de cátedra; ya sean escritas como las novelas, cuentos, poemas, comprendiendo también los programas de cómputo; 3) Composiciones musicales, con o sin letra; 4) Obras teatrales en general; 5) Obras audiovisuales; 6) Esculturas, pinturas, grabados, fotograbados, litografías, dibujos, historietas gráficas o cómicas y las obras plásticas en general; 7) Obras fotográficas; 8) Obras de arquitectura y sus proyectos, ensayos, bosquejos, planos, maquetas y diseños de obra de arquitectura; y 9) Gráficos, mapas, diseños y figuras tridimensionales referidos a la geografía y topografía, y en general a la ciencia.

Así como los otros derechos comentados previamente, los derechos de autor tampoco son absolutos y una serie de autorías no serán objeto de protección, entre las que destacan: las ideas en sí mismas, las fórmulas, soluciones, conceptos, métodos, sistemas, principios, descubrimientos, procesos e invenciones de cualquier tipo así como los esquemas,  planes o reglas para realizar actos mentales, juegos o negocios

Asimismo, comentar que por ejemplo a nuestra legislación aún no ha ingresado temas como el reconocimiento a las obras culinarias, cuyo factor distintivo es de orden gustativo. Por lo que de momento la receta de lasaña de  tu abuela aún no se puede inscribir.

Debemos señalar que los derechos de propiedad intelectual forman parte de los derechos que nos son reconocidos por la Constitución Política de Nicaragua. Particularmente, en materia de Derecho de Autor encontramos al artículo 127 y en cuanto  a propiedad industrial encontramos al artículo 44 y 99 de la Carta Magna como respaldo legal.

Una vez contemos con el reconocimiento jurídico de nuestra obra o invención, debemos estar claros de que nuestro derecho no es absoluto en cuanto al tiempo, puesto que se da el reconocimiento para la explotación comercial por un período determinado de tiempo. Por ejemplo las patentes conforme al artículo 38 de la Ley Nº 354 tienen un período de 20 años, mientras que los derechos de autor podrán ser explotados por el autor y sus descendientes hasta por 70 años después de la muerte del autor, de conformidad al artículo 27 de la Ley Nº 312.

Expirados los plazos, cualquier mortal como vos y yo podemos hacer uso de las invenciones y creaciones de los otros, salvo que tengamos algún acuerdo comercial de explotación, como por ejemplo las licencias de uso de marcas o patentes, así como los contratos de edición de una obra literaria. Y es acá donde los JK Rowlings y George Lucas le han sacado jugo a sus obras, al acordar con terceros la explotación de las mismas para un sinnúmero de cosas, desde películas, camisetas o videojuegos, hasta llegar a legos y juguetes. Inclusive Freddie Mercury-muerto hace décadas- sigue explotando sus derechos de autor para beneficio de sus herederos. Pero para poder hacer esto, las obras se tuvieron que registrar. Y eso es lo fundamental.

Por tanto, para ir cerrando solo quiero contarles una anécdota familiar de la importancia de los registros. Mi tatarabuelo fue un científico leonés llamado Rosendo Rubí Altamirano y para el año 1900 inventó un aparato para la transmisión de la voz por ondas hertzianas de radio (sin hilos). Es decir, lo que conocemos como telefonía inalámbrica. Él-un nicaragüense- había dado con tan revolucionaria creación. Pero no logró conseguir el apoyo necesario para obtener la patente y en su lugar tal reconocimiento fue otorgado al italiano Guillermo Marconi. En fin, quedará como una anécdota que espero sirva para que valoremos en su justa medida la importancia de registrar nuestras obras e invenciones.

Concluyendo, hemos repasado de manera general como existe el Derecho de la Propiedad Intelectual, el cual viene a regular la autoría y explotación de las obras e invenciones. Destacamos que no toda obra, invención o idea será sujeta de registro. Espero comprendamos que como tal las frases de mi abuelo Chendo “Esas son cosas del diablo” o la de mi tío Chicho “Los locos somos felices” o ideas como el “falso nueve” de Pep Guardiola no son objeto de propiedad intelectual, pero sí se hace la ingeniería legal adecuada, podríamos plantear estrategias interesantes de explotación de tales elementos, por medio de marcas o señales de publicidad comercial por ejemplo.

Siendo un tema tan amplio y entretenido, no fue el objeto de estos párrafos abordarlo exhaustivamente, pero si quieren indagar más sobre algún tema relacionado, por favor me escriben para apoyarlos.

Te ruego me dejes cualquier comentario que tengas a bien para poder mejorar, así como temas que te gustaría que abordemos. Recuerda que este blog lo hacemos entre vos y yo ¡No olvides compartir y recomendar este artículo en tus redes sociales!

Gracias por tu atención.

Avil Ramírez Mayorga

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