Constitución Política: ¿Qué es eso y para qué sirve?

Mucho se habla en Nicaragua sobre la Constitución Política y su necesidad de reforma parcial o inclusive un cambio total. Escuchamos decir que tales medidas servirán para democratizar al país o para poner la semilla para un desarrollo sustentable que nos saque de la pobreza. Pero ¿Sabemos que es una Constitución Política y cuál es su importancia en un Estado?

Esa pregunta es la que quiero desarrollar en esta primera entrada de #Legalfella, porque precisamente una Constitución Política constituye la piedra angular de todo sistema jurídico y como tal sienta las pautas para que sepamos donde estamos parados.

Como comentario debemos señalar que muy seguramente todo alumno de derecho en su clase de “Introducción al Estudio del Derecho” aprenderá sobre la jerarquía de las normas jurídicas, usando como ilustración la famosa “Pirámide de Kelsen”. Hans Kelsen fue un jurista austríaco que planteó un sistema de ordenamiento jurídico en donde se jerarquizan las normas para garantizar su coexistencia armónica. En tal sentido, en la cúspide de la pirámide se encontrará siempre la Constitución Política de un Estado y así irá descendiendo hasta llegar a su base.

¿Qué quiere decir lo anterior? Que si hablamos de una coexistencia armónica y que la jerarquía viene de arriba para abajo, ninguna norma que esté por debajo de la Constitución podrá contener disposiciones que la contraríen. Y así sucesivamente: un reglamento no podrá contrariar a una Ley, una Ley no podrá contrariar una Ley de rango constitucional y una circular no podrá contrariar a un reglamento. Inclusive un contrato privado no podrá hacer renuncia a derechos constitucionales. Si una norma de rango inferior contraria a una de rango superior, aquella será nula de todo Derecho. O debería serlo.

Todo esto que le digo no son cuentos míos, sino que la misma Constitución en su artículo 182 lo recoge al decir lo siguiente: “La Constitución Política es la carta fundamental de la República; las demás leyes están subordinadas a ella. No tendrán valor alguno las leyes, tratados, decretos, reglamentos, órdenes o disposiciones que se le opongan o alteren sus disposiciones

Dando por abordado brevemente la jerarquía normativa y la posición privilegiada de la Constitución Política, ahora debemos tratar de explicar de manera sencilla la importancia capital que una norma como ésta juega en un país.

Francamente es raro encontrar a una persona-que no sea o abogado o se involucre con el tema de los derechos humanos-que esté al tanto de la implicancia de una Constitución en una sociedad. Recuerdo que en mi colegio a lo más se nos enseñaba en la clase de moral y cívica que existía una norma llamada Constitución y que era la que nos daba derechos y separaba al Estado en cuatro poderes, que si bien es cierto se queda corto. Recuerdo que cuando ingresé a la universidad lo primero que hice fue buscar en la constitución el famoso artículo 4 que siempre veía en los portones de las casas.

Pues bien, una Constitución es exactamente eso, el acto de constituir, de dar a luz, de nacer, de fundar, de hacer que surja algo. Pero para que ésta nazca suelen haber varios caminos, siendo el más común la conformación de una Asamblea Constituyente que se encargue de redactar las nuevas pautas de una nación. En esa asamblea el pueblo-como soberano-delega en unos representantes la tarea de redactar un nuevo acuerdo que recoja (o deba recoger) los intereses de toda una nación, tanto de sus mayorías como minorías. De hecho, tal es su importancia fundacional que a la constitución también se suele referir como la Carta Magna, Pacto Social, Norma Fundacional, entre otros epítetos.

No existe uniformidad internacional en cuanto a las solemnidades a observar por una Asamblea Constituyente. Sus diversos elementos son discutidos en cada país en atención a sus contextos. Por lo que temas como los integrantes de tal asamblea, el mecanismo de aprobación, las consultas populares, entre otros atenderán a las particularidades de cada caso.

Como referencia, estudiando actualmente en Chile me ha tocado vivir la movilización social en aras de conformar un nuevo proceso constituyente que venga a reemplazar la Constitución de 1980, la cual encuentra su origen en un régimen militar que tomo por la fuerza el poder en 1973 como resultado de un pronunciamiento o Golpe de Estado. Al darse un estallido social el 18 de octubre del 2019, una considerable parte de la sociedad considera que el país necesita un cambio de constitución para hacer frente a las expectativas sociales y económicas de la sociedad, las cuales con la actual constitución no se podrían realizar, estiman estos. Por lo que fue tanta la presión que las fuerzas políticas acordaron someter a un proceso plebiscitario en abril de este año que decidirá si se procederá a elaborar una nueva constitución y que mecanismo de integración se escogerá. Ha sido una experiencia enriquecedora ver el proceso refundacional de una verdadera democracia como Chile.

Es común que sean eventos sociales de gran envergadura los que motiven a la refundación de una nación mediante una nueva Constitución. Por ejemplo Nicaragua, que después de la insurrección armada y toma del poder de 1979, el Estado de Derecho colapsó y las nuevas autoridades vieron la necesidad de elaborar una nueva Constitución, la de 1987. Sin comentario respecto al contexto de libertades políticas de esa época.

De hecho Latinoamérica es territorio fértil para el cambio de constituciones, ha sido común por nuestros prolongados conflictos sociales la refundación de nuestras naciones. Pero también encontramos este fenómeno en cunas de la democracia como Francia, que actualmente se encuentra en la “Quinta República Francesa” como resultado de su quinta constitución de 1958 bajo la época del General Charles De Gaulle. En cambio, Estados Unidos de América ha optado por mantener su misma constitución fundacional de 1787, pero con veintisiete enmiendas a la fecha.

Quisiera no dejar de traer a colación un ejemplo del impacto que puede tener una nueva constitución en un país. Luego de la rendición de Japón en la Segunda Guerra Mundial y bajo la ocupación estadounidense a manos del General Douglas MacArthur, Japón promulgó una nueva constitución por medio de la cual se le quitaba el histórico rango de Dios al Emperador Hirohito. Así de la nada, de un plumazo, el amado líder dejó de ser un Dios. Y así podría suceder en el sentido contrario, al pasar de la nada de un presidente a un emperador o rey. Por asuntos como estos es que resulta sumamente delicado el proceso de refundación.

Ahora bien, luego de un breve repaso respecto a la jerarquía normativa y la condición fundacional de una Constitución, debemos tratar la relevancia de ésta en la vida social de una nación.

En primer lugar, señalar que toda Constitución se suele encontrar dividida en dos grandes áreas: dogmática y orgánica. En el área dogmática se hace un reconocimiento a los derechos (políticos y sociales) que tendrán las personas-tanto nicaragüenses como extranjeros-en territorio patrio. Acá encontraremos por ejemplo elementos como el Derecho a la vida, a la libertad de expresión, asociación, reunión, culto, modelo económico, etc. Casi que seguramente se podrían recitar los derechos luego de casi dos años de movilización social en Nicaragua. Sin embargo, quisiera detenerme acá brevemente, puesto que es en esta área donde se define el alcance de los derechos. Por ejemplo, cuando hablamos de derecho a la vida, una constitución juega un rol claro en temas como el aborto o la pena de muerte, puesto que la carta magna en su articulado perfectamente podría disponer que la vida inicia desde la concepción, por lo que para aprobar temas como el derecho al aborto, se necesitaría imperativamente de una reforma constitucional.

Por otro lado, el área orgánica se encarga de conformar los poderes del Estado y establecer sus facultades y límites. Recordemos que en Nicaragua tenemos por mandato constitucional 4 poderes del Estado: Ejecutivo (Presidencia de la República), Legislativo (Asamblea), Judicial (Corte Suprema de Justicia) y Electoral (Consejo Supremo Electoral). Cada uno de estos juega un rol fundamental en la coexistencia armónica de la vida social y es muy importante que las reglas del juego tengan claridad. Por ejemplo, fue la falta de claridad (o áreas grises) la que usaron como excusa ciertos magistrados judiciales de filiación sandinista para permitirle la reelección inmediata al entonces Presidente Ortega, pese a la expresa prohibición constitucional. Acá se debe ser sumamente cauteloso con la redacción a fin de que exista una necesaria armonía entre los poderes y funcionen adecuadamente lo que es conocido como el sistema de pesos y contrapesos. Todo esto permitiría que nadie esté por encima de la Ley, ni siquiera el Presidente de la República.

Ya concluyendo este primera y divertida entrada, espero haber podido abordar adecuadamente las nociones generales respecto a la importancia de una Constitución Política. Recorrimos la jerarquía normativa de ésta por encima del resto de normas, su carácter fundacional del Estado y las dos grandes divisiones de la Carta Magna. Debemos poner como analogía que una constitución puede ser vista como la letra chica de todo contrato. Acá encontraremos las reglas del juego, las bases de nuestra democracia y como me comentaba un profesor de Derecho Constitucional: “en guerra anunciada no muere soldado”.

Te ruego me dejes cualquier comentario que tengas a bien para poder mejorar, así como temas que te gustaría que abordemos. Recuerda que este blog lo hacemos entre vos y yo ¡No olvides compartir y recomendar este artículo en tus redes sociales!

Gracias por tu atención.

Avil Ramírez Mayorga

One thought on “Constitución Política: ¿Qué es eso y para qué sirve?

  1. Muy interesante tú artículo. Asado en Nicaragua, en la actualidad cuál es la Constitución que debería estar vigente, digo esto por que todos sabemos que existe una Cn pero ha sido pisoteada por el gobierno y su partido.
    Seremos capaces de reformar una Cn que prevalezca en el tiempo y no se ha adecuada a partido alguno. Es viable hacer un plan de nacional a largo plazo que incluya las reformas constitucionales para trabajar por la nación por al menos 50 años.

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