Nociones básicas de un Estado de Derecho

Una de las primeras cosas que uno aprende al estudiar Derecho, son una serie de máximas como el sometimiento al imperio de la ley, su debida obediencia o su inexcusable ignorancia, que todos somos iguales ante la ley, entre otros ejemplos. En esencia, durante nuestros primeros días aprendemos las nociones básicas del concepto de Estado de Derecho, así como su implicación grupal como piedra angular de toda sociedad.

Tal concepto en ocasiones se percibe como exclusivo de la comunidad legal. Es más, en lo que estoy redactando este ensayo le pregunté a una amiga si podría decirme qué entiende por Estado de Derecho. De lo que me contestó, hubo ciertas aproximaciones, como por ejemplo que existen ciertos límites o que todos debemos cumplir con la ley por ejemplo. Ella tiene las nociones básicas en orden, lo que constituye una excepción.

Por otro lado, aproveché para preguntarle a mi hermano menor respecto a este concepto, comentandome nociones respecto al cumplimiento de los derechos y que impere la democracia. También tiene sus válidas aproximaciones.

Tanto mi amiga como mi hermano –siendo personas ajenas al mundo jurídico– como primera impresión coincidieron en que Estado de Derecho involucra el respeto a los derechos que nuestra dignidad como seres humanos nos reconoce. Esto constituye una de las grandes premisas de la definición como tal.

Y es lo anterior lo que nos trae a la redacción del presente ensayo, el cual fue concebido con el objeto de desarrollar medidas que permitieran hacer del concepto de Estado de Derecho, uno más comprensible por parte de personas de todas las generaciones y antecedentes.

Para lograr tal cometido, compartiré una serie de ejemplos que permitirán destacar las principales nociones o elementos que componen el Estado de Derecho. De la misma manera, dedicaré una serie de palabras respecto al rol que nosotros como juristas tenemos y debemos jugar en la promoción de un Estado Derecho e institucionalidad robusta, como motor del desarrollo de todo país. Concluirá este ensayo, mediante un repaso de los principales elementos del concepto, a fin de formular una definición, que pueda ser comprendida por aquellas personas ajenas al derecho. Debo confesar que este ensayo lo iba a someter a un concurso para un congreso, pero cierta pandemia me canceló el evento…

Siendo así, la Organización de Naciones Unidas (“ONU”), conocida por la gran mayoría de nosotros (pero pocos sabemos a qué se dedican o su valía internacional), nos brinda la siguiente definición jurídica respecto a Estado de Derecho: “Un principio de gobernanza en el que todas las personas, instituciones y entidades, públicas y privadas, incluido el propio Estado, están sometidas a leyes que se promulgan públicamente, se hacen cumplir por igual y se aplican con independencia, además de ser compatibles con las normas y los principios internacionales de derechos humanos. Asimismo, exige que se adopten medidas para garantizar el respeto de los principios de primacía de la ley, igualdad ante la ley, separación de poderes, participación en la adopción de decisiones, legalidad, no arbitrariedad, y transparencia procesal y legal”.

La definición del párrafo anterior se puede considerar jurídicamente completa respecto al alcance del concepto. Técnicamente, logra abordar todos los elementos identificados por la doctrina como integradores de un Estado de Derecho. Un letrado del Derecho o alguien a fin al tema de Derechos Humanos podrá comprender a la perfección la definición aportada. Pero para efectos del objetivo planteado, falla al no poder explicar en palabras sencillas -pero claras y concisas– la implicancia y significancia del concepto. Estoy seguro que si le comparto la definición de la ONU a mi abuela de 83 años, no la logrará comprender a cabalidad.

Hace unos años, recuerdo que circulaba en la televisión local un interesante comercial con un ejemplo temático, el cual considero que ilumina la noción de Estado de Derecho, de una forma clara y sencilla. El comercial consistía en la presentación de un juego de béisbol, que en Nicaragua –mi país de origen– es el deporte más popular. Su mensaje giró en torno a que solo mediante el respeto a las reglas podremos como país avanzar.

comercial de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (FUNIDES)

De tal forma que el comercial en un momento manifiesta las siguientes líneas: “Nos encanta jugar, pero durante el juego muchas veces no cumplimos las reglas”; “Es importante que todos conozcamos y juguemos con las mismas reglas y que los árbitros las hagan valer”; “Si no aplicamos las reglas correctamente, se genera abuso, desconfianza y se frena el crecimiento de Nicaragua”; “Aplicarlas solo cuando nos conviene crea conflictos, peleas y divisiones. Así no podemos jugar ni avanzar”. El mensaje es claro: las reglas se deben observar y aplicar de manera pareja. Si lo anterior falla, entonces el juego no podrá prosperar.

Por lo antes expuesto, y recordando la definición aportada por la ONU sobre el Estado de Derecho, procedamos a realizar una analogía entre ambos mensajes:

1. Igualdad ante la Ley: encontramos una semejanza de alcances entre lo que manifiesta la ONU al decir que “todas las personas, instituciones y entidades, públicas y privadas, incluido el propio Estado, están sometidas a leyes que se promulgan públicamente, se hacen cumplir por igual y se aplican con independencia” y lo reproducido en el comercial en la siguiente línea “Es importante que todos conozcamos y juguemos con las mismas reglas y que los árbitros las hagan valer”. En ambas aproximaciones se enfatiza en la importancia de que frente a la ley todos somos iguales y que como tal el “arbitro” (en nuestro caso los jueces) harán cumplir la ley cuando corresponda.

2. Responsabilidad gubernamental: al igual que el punto anterior, encontramos semejanzas entre lo que manifiesta la ONU al decir que “Asimismo, exige que se adopten medidas para garantizar el respeto de los principios de primacía de la ley, igualdad ante la ley, separación de poderes, participación en la adopción de decisiones, legalidad, no arbitrariedad, y transparencia procesal y legal” y lo reproducido en el comercial en las siguientes líneas “Si no aplicamos las reglas correctamente, se genera abuso, desconfianza y se frena el crecimiento de Nicaragua; Aplicarlas solo cuando nos conviene crea conflictos, peleas y divisiones. Así no podemos jugar ni avanzar””. En ambas aproximaciones se enfatiza en la importancia del involucramiento de todo el equipo de béisbol (en este caso de toda la sociedad) para lograr la victoria, que equivaldría a una sociedad inclusiva y desarrollada, en donde nada ni nadie esté por encima de la Ley. Posteriormente abordaré como tal responsabilidad no solo es un compromiso moral, sino un deber contraído por parte de los Estados mediante la suscripción de diversos tratados internacionales.

Hasta el momento se ha avanzado en cuanto a tener una noción clara respecto a la definición del Estado de Derecho. El comercial de béisbol sirvió como una grandiosa referencia en cuanto al alcance del concepto en cuestión, valiéndonos de una analogía y lenguaje fácil de entender para todos. Ahora bien, tocará aterrizar tal concepto para ilustrar -mediante ejemplos cotidianos del día a día– la relevancia del mismo, pudiéndose encontrar desde el ciudadano que maneja su vehículo sin licencia de conducir, hasta el juez o policía que se presta a sobornos.

Pero a todo esto, vale preguntarnos ¿Cuál es la importancia de un Estado de Derecho en mi país? No es casualidad que los países más desarrollados del mundo sean aquellos con un índice superior en cuanto al respeto al Estado de Derecho. Por ejemplo, el Rule of Law Index 2020[1] del World Justice Project encontró que los países mejores posicionados fueron Dinamarca, Noruega, Finlandia y Suecia. Ahora bien, no es de extrañar que aquellas sociedades más prósperas y desarrolladas, que han logrado garantizar los derechos humanos en plenitud, sean estos mismos países.

Por el otro lado, y tampoco siendo sorpresa, se encuentra que aquellos países con posición más baja en cuanto al índice de Estado de Derecho, son precisamente aquellos con sociedades menos desarrolladas. Vengase por ejemplo Venezuela.

De tal forma que las palabras del comercial de béisbol encuentran eco cuando dicen: “Si no aplicamos las reglas correctamente, se genera abuso, desconfianza y se frena el crecimiento de Nicaragua; Aplicarlas solo cuando nos conviene crea conflictos, peleas y divisiones. Así no podemos jugar ni avanzar”. La correlación entre el desarrollo y el Estado de Derecho no es mera casualidad. Es Causalidad. La primera es consecuencia de la observancia de la segunda.

A propósito, Enrique Bolaños -expresidente de Nicaragua- ha compartido una serie de ejemplos cotidianos de lo que implica respetar el Estado de Derecho a nivel micro. Dice el señor Bolaños que toda sociedad está dividida en dos grandes grupos, uno mayor que el otro pero solo dos grupos: “los que mandan” y “los mandados” que forman el grupo más grande. Si existen políticos corruptos es porque hay ciudadanos corruptos que llegan a ser de los que mandan.

A primera vista, puede golpear leer que un ciudadano común es corrupto, porque se suele asociar esta palabra propiamente con políticos o empresarios, pero si nos detenemos en el concepto de corrupción, podremos ver que éste no distingue tamaños o clases. Siendo así, encontramos en la Real Academia Española de la Letra la siguiente definición de corrupción: “Comportamiento consistente en el soborno, ofrecimiento o promesa a otra persona que ostenta cargos públicos, o a personas privadas, a los efectos de obtener ventajas o beneficios contrarios a la legalidad o que sean de naturaleza defraudatoria”.

Del concepto aportado extraemos que una de las nociones de la corrupción consiste en lucrarse de una situación, pese a la ilegalidad de la misma. Asimismo, no distingue entre la administración pública y la vida privada. Por tanto, tanto el Ministro o contratista, como el ciudadano común puede incurrir en actos de corrupción.

Y es precisamente lo anterior lo que nos trae a lo que el Presidente Bolaños dice cuando manifiesta que entre los dos grupos siempre debe existir armonía. Y para eso pone de ejemplo al ciudadano que se queja cuando un alcalde no limpia el cauce que con la lluvia inunda su casa, pero él mismo y sus vecinos allí botan su basura. El punto que quiere transmitir el ex mandatario es que la armonía referida no es otra cosa que la consistencia entre lo que se dice y lo que se hace. Practicar lo que uno predica. No en vano una frase anónima reza: “Si te acuestas con perros, amaneces con pulgas”.

Para poner un ejemplo concreto y vigente, contextualicémonos en medio de la pandemia del Coronavirus o COVID-19, vemos el rol que juega el Estado de Derecho en garantizar la observancia y respeto de los derechos humanos por parte del Estado. En primer lugar, tomar en consideración que el derecho humano a la salud sale consagrado en el artículo veinticinco de la Declaración Universal de Derechos Humanos, cuando reconoce que “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios”. Y como todo derecho tiene un sujeto que se encuentra obligado a garantizar su observancia, tal sujeto es el Estado, encontrando en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 1976 -en su artículo doceavo– la disposición que manifiesta que “Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental”.

Adicionalmente, el referido artículo -en su numeral segundo, inciso C- establece una serie de obligaciones o medidas a observar por parte del Estado, particularmente, ambientados en el tema del Coronavirus, dispone que “La prevención y el tratamiento de las enfermedades epidémicas, endémicas, profesionales y de otra índole, y la lucha contra ella”.

Lo anterior viene a reafirmar lo manifestado por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos cuando afirma que la obligación de realizarlos (los derechos humanos) significa que los Estados deben adoptar medidas positivas para facilitar el disfrute de los derechos humanos básicos.

¿Y qué tiene que ver el Coronavirus con el Estado de Derecho? Si recordamos que la definición aportada por la ONU, veremos que al estar todos los actores obligados a cumplir con las leyes, el Estado –como sujeto obligado por tratados internacionales– debe cumplir su deber de garantizarnos a los ciudadanos el derecho humano a la salud. De hecho, una de las métricas en el índice global de Estado de Derecho referido previamente, consiste en la observancia y respeto a los derechos humanos o fundamentales.

Por tanto, si mi Estado ha sido negligente en cuanto a las medidas adoptadas para protegernos de la pandemia, se puede afirmar que no solo incumple con sus deberes internacionales en materia de Derechos Humanos, sino que también atenta contra el respeto al Estado de Derecho, cuyos efectos se pueden traducir en la perdida de vidas.

Estoy convencido que si después de compartir este ensayo con mi amiga, hermano o mi abuela, tendrán una noción más clara del significado y alcance del Estado de Derecho, así como de la importancia del mismo. Y eso en parte cumple con el objetivo propuesto en el ensayo. Pero no es suficiente.

Concientizar sobre la valía en nuestras vidas de un Estado de Derecho robusto es una tarea colectiva, que si bien es Deber gubernamental, no debe excluir la participación de nosotros como sociedad. La campaña de concientización del comercial de béisbol de hecho fue impulsada por un centro de pensamiento de la sociedad civil nicaragüense.

Es importante reconocer nuestras fallas estructurales como sociedad, en donde por desgracia no todos tenemos las mismas oportunidades. En ocasiones ciertos derechos, como la educación, vienen a parecer en la práctica una suerte de privilegio. Y tal realidad es la que debe motivar a que toda campaña educacional a mostrar empatía entre los conciudadanos, a fin de saber observar las necesidades de cada grupo social y, de tal manera, poder dirigir las campañas, aunque ejemplos como el caso de béisbol funcionan a la perfección por su sencillez y su identificación con la idiosincrasia nicaragüense. Partiendo de lo sencillo, se podrá comprender lo complicado.

Asimismo, también es importante que la comunidad jurídica juegue un rol preponderante en esta labor, como letrados en el asunto y por propia vocación. En tal sentido, la función del abogado es precisamente abogar, pedir, velar por los derechos e intereses de nuestros clientes. No en vano el cuarto mandamiento del decálogo del abogado de Eduardo Couture dice lo siguiente: “Lucha. Tú deber es luchar por el derecho; pero el día que encuentres en conflicto el Derecho con la justicia, lucha por la justicia”. Lo anterior va en plena sintonía con las máximas de Ulpiano, quien dijo que el derecho tiene tres reglas básicas: 1) vivir honestamente; 2) no dañar a los demás; y 3) dar a cada uno lo suyo.

Además, sería cortoplacista aquel abogado que ponga el enriquecimiento inmediato antes que el empoderamiento social, puesto que una sociedad que reconozca y luche por el respeto del Estado de Derecho, tendrá más posibilidades de salir de la pobreza. Por tanto, invertir en la concientización de los derechos humanos a la larga será positivo para nosotros como abogados.

Concluyendo, se ha repasado los principales elementos de un Estado de Derecho, su correlación con el desarrollo social, así como el deber gubernamental de respetar, promover y proteger los derechos humanos. Asimismo, se está convencido que la mejor forma para concientizar a la sociedad sobre la valía del Estado de Derecho es mediante campañas educacionales que tiendan a cambiar nuestra cultura y empoderen a los menos favorecidos. El ejemplo del comercial de béisbol para nuestros efectos fue idóneo y un modelo a seguir. Y por último, que el rol de robustecer el Estado de Derecho sea un deber gubernamental, no excluye la necesidad de involucrar a todos los actores sociales, particularmente de la comunidad jurídica.

Y para cerrar, defino al Estado de Derecho en la siguiente frase, que si bien es sencilla, engloba el principal fundamento del concepto: nada ni nadie está por encima de la Ley.

Te ruego dejes cualquier comentario que tengas a bien para poder mejorar, así como temas que te gustaría que abordemos en #Legalfella. Recuerda que este blog lo hacemos entre vos y yo ¡No olvides compartir y recomendar este artículo en tus redes sociales!

Gracias por su atención y recuerden seguir todas las orientaciones sanitarias respectivas para protegernos del #COVID19.

Avil Ramírez Mayorga


[1] Puede revisar el índice referido en este hipervínculo https://worldjusticeproject.org/sites/default/files/documents/WJP-ROLI-2020-Online_0.pdf

La imagen de portada fue extraída de este hipervinculo: https://www.osce.org/rule-of-law y las imágenes de referencia de los siguientes hipervinculos: https://elmundodelabogado.com/revista/opinion/item/estado-de-derecho-en-modalidad-amlo,https://blogs.iadb.org/ideas-que-cuentan/es/covid-19-amenazas-y-oportunidades-para-la-democracia/ y https://otra-educacion.blogspot.com/2013/07/educacion-ilustrada.html

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